Madrid, 28 de abril de 2028. El pasado 28 de abril, el Colegio de Economistas de Madrid celebró la jornada “Impacto social de la crisis de la vivienda en España”, organizada por el Observatorio de Economía Social e Igualdad y el Foro de Economistas Inmobiliarios, en una sesión centrada en abordar la vivienda no solo desde su dimensión económica, sino también desde su incidencia directa en la cohesión social, la igualdad de oportunidades y los proyectos de vida de las personas.
La jornada contó con la participación de Pilar Laguna, presidenta del Observatorio de Economía Social e Igualdad del Colegio de Economistas de Madrid; Julián Salcedo, presidente del Foro de Economistas Inmobiliarios del Colegio de Economistas de Madrid; Thomas Ubrich, miembro del Comité Técnico de FOESSA y director de la revista Documentación Social de Cáritas Española; Ana de Miguel, CEO de EMVS; Carolina Roca, presidenta de ASPRIMA; Alejandra Mora, socia y miembro del Consejo de ALAS – SBIC Vivienda Asequible; y Alejandro Macarrón, responsable de Estudios y Análisis Social de CEU-CEFAS.
En la apertura, Pilar Laguna subrayó la importancia de generar espacios de diálogo entre la dimensión profesional y la dimensión social del problema de la vivienda, en una jornada especialmente significativa por ser, además, el primer acto del Observatorio bajo su nueva denominación. En la misma línea, Julián Salcedo destacó que, aunque el Foro de Economistas Inmobiliarios ha abordado la vivienda desde múltiples perspectivas, esta sesión permitía poner el foco de forma específica en su impacto social.
A lo largo del encuentro, Thomas Ubrich expuso algunos de los principales resultados del informe FOESSA, alertando de que la vivienda se ha convertido en uno de los grandes motores de desigualdad y exclusión social. Señaló, además, que las dificultades de acceso afectan con especial intensidad a jóvenes, hogares monoparentales, familias con hijos, personas migrantes y hogares con menores ingresos.
Por su parte, Ana de Miguel incidió en que la vivienda es un pilar fundamental del bienestar social y del patrimonio de los hogares, y defendió la necesidad de impulsar un marco compartido de colaboración entre administraciones y sector privado que permita ampliar la oferta y dar respuesta a una necesidad social cada vez más acuciante.
Desde la perspectiva empresarial, Carolina Roca alertó sobre el riesgo de ruptura de la cohesión social derivado de la insuficiente producción de vivienda y del desplazamiento progresivo de amplias capas de población fuera del mercado, tanto de compra como de alquiler. En su intervención, defendió la necesidad de recuperar un ritmo de producción que permita responder a la magnitud del problema.
A continuación, Alejandra Mora puso el acento en la asequibilidad y en la necesidad de preservar vivienda asequible en el largo plazo, planteando la inversión de impacto social como una vía para prevenir situaciones de exclusión y reforzar la cohesión social.
Finalmente, Alejandro Macarrón aportó una visión demográfica y estructural del problema, incidiendo en distintos factores que contribuyen al desequilibrio entre oferta y demanda y en sus consecuencias sobre el acceso a la vivienda.
La clausura corrió a cargo de Ana de Miguel, que recordó que la vivienda es mucho más que un techo: es el espacio en el que se desarrolla la vida personal y familiar, y su ausencia o inaccesibilidad tiene un fuerte impacto emocional y social. La sesión concluyó con una idea compartida por las personas intervinientes: la crisis de la vivienda exige una respuesta amplia, coordinada y sostenida en el tiempo, a la altura de uno de los grandes desafíos sociales y económicos de nuestro presente.

